10 libros que todas las mujeres inteligentes deben leer


“Nos han enseñado a tener miedo a la libertad; miedo a tomar decisiones, miedo a la soledad. El miedo a la soledad es un gran impedimento (…) toda la vida se nos ha formado en el sentimiento de orfandad (…) ‘¿Te vas a quedar solita?’, ‘¿Por qué tan solitas muchachas?’ (…) La soledad puede definirse como el tiempo, el espacio, el estado donde no hay otros que actúan como intermediarios con nosotras mismas”.
–Marcela Lagarde, La soledad y la desolación.


¿Por qué hablar de una literatura específicamente para mujeres? ¿Es acaso que los hombres no pueden leer estos libros o que no los entenderían? Más que una cuestión de sexos, podemos hablar de una situación de género, de la creación de estereotipos sociales que nos asignan roles. De tal manera que cualquier sexo, hombres y mujeres, pueden leer estos libros por igual, aunque la comprensión de ellos será diferente, estará definido por la experiencia de “ser mujer”, aunque no por eso es menos válida la lectura por los hombres.
Mujeres inteligentes; es decir, mujeres que cuestionan, critican, no se autolimitan, que no se sienten incompletas en soledad, que exploran su sexualidad y rompen ataduras. A eso nos referimos cuando hablamos de mujeres inteligentes. Retomamos aquí a autoras, mujeres que hablan a otras mujeres y que se atrevieron a mirar el mundo de otra manera.

“El segundo sexo”, Simone de Beauvoir 
(1949)
Esta escritora francesa, nos habla con la intensidad con la que vivió su propia vida. Fue una mujer arriesgada, pareja del filósofo clave del existencialismo Jean Paul Sartre. Su libro parte de un problema y una pregunta: “¿Hay siquiera mujeres? (…) ya no se sabe a ciencia cierta si aún existen mujeres, si existirán siempre, si hay que desearlo o no, qué lugar ocupan en el mundo, qué lugar deberían ocupar. (…) Pero, en primer lugar, ¿qué es una mujer?”. Estas provocadoras preguntas arrojan pistas sobre este tipo de preguntas que seguramente alguna vez te has hecho: ¿que es ser mujer? ¿por qué soy mujer? Hace una crítica al matrimonio y la familia, desenmascarando tabúes en las acciones cotidianas que las mujeres realizamos sin cuestionarlas. Definitivamente un libro que toda mujer del siglo XIX debe leer.

“Cerca del corazón salvaje”, Clarice Lispector 
(1944)
Lispector creó personajes femeninos que contradecían la sumisión femenina. En su novela habla la voz de una mujer peligrosa y libre. Juana es siempre extraña para todos; es una mujer solitaria, todo lo vive por dentro y a solas, el mundo exterior se le presenta conflictivo, tanto admira como teme. Ella busca la libertad que es su lucha y su maldición, pero está profundamente atravesada por el miedo.
Es un libro perfecto para afrontar y entender nuestra propia condición como mujeres; aunque se nos presenta como una densa bruma llena de pesadumbre, es certera para aprender sobre la propia soledad.

“La mujer habitada”, Gioconda Belli 
(1989)
La poesía y novelas de Belli, nos sumergen en un mundo de conflicto interior y exterior. Sus personajes atraviesan por conflictos como la guerra y el amor. Lavinia es una mujer que se enfrenta a los patrones de su tempo y en contra de la inercia social, se involucra con situaciones que buscan transformar la realidad social; en este caso, la lucha contra la dictadura de Somoza en Nicaragua a la par de un discurso que aborda la sensualidad femenina.

Belli es una escritora latinoamericana clave en relación a la participación de la mujer en el contexto social y político, desde trincheras personales y colectivas.

“Los monólogos de la vagina”, Eve Ensler 
(1996)
Esta obra de alto impacto social se ha levado a su representación teatral, debido a lo potente de su discurso. Es una obra de alto contenido erótico, pero principalmente emotivo, con el cual muchas mujeres se sentirán identificadas. La autora realizó más de 200 entrevistas a mujeres de diversas nacionalidades y edades, indagando sobre temas tabúes del sexo y la intimidad. Muestra un amplio panorama de historias punzantes, dolorosas, inesperadas, pero también y definitivamente picantes acerca de la sexualidad femenina. Para Ensler, romper el tabú del cuerpo y asumirlo sin vergüenza ni turbación, es una tarea pendiente que aún estamos por cumplir.

“El color púrpura”, Alice Walker 
(1982)
Es la historia de una mujer negra que se enfrenta a la lucha contra el racismo de la cultura blanca en su país, pero a su vez, se enfrenta en su cotidianidad con una lucha frente a las costumbres del machismo. Tuvo adaptación cinematográfica para cine con Spielberg y es un libro de dura crítica al sexo masculino, sin embargo es en el fondo el intento de abordar las situaciones de violencia física y emocional por la que muchas mujeres atraviesan en nuestra sociedad y principalmente en entornos donde discriminación y pobreza son el pan de cada día. Una novela que como mujeres abre los ojos a una violencia de género explícita y muchas veces sutil y disfrazada.

“La casa de los espíritus”, Isabel Allende 
(1982)
Autora chilena que se distingue por su carácter encarnizado desde niña. Con una narrativa bien lograda y conflictiva trama, esta novela relata una historia atravesada por tensiones sociales y espirituales. Relata la historia de la familia Trueba a la que sigue por cuatro generaciones; se entremezclan amor, muerte, política, fantasmas, en que las mujeres de la familia, van pasando por enredos y conflictos cercados por la situación de un continente mestizo, de injusticia social y búsqueda de la identidad. Este libro nos acerca a entender a la mujer en su contexto, acorde a la cultura y espacio social. Isabel Allende es una figura a nivel mundial, icono del feminismo en el mundo.

“Americanah”, Chimamanda Adichie 
(2013)
Americanah es la historia de dos adolescentes de Nigeria que, en una situación de violencia interna, enfrentan el racismo de su propio país y su cultura. La autora retrata las tensiones entre dos mundos separados por mar: EU y Nigeria. Abordada desde una perspectiva que enfatiza la situación de las mujeres, esta obra literaria traducida a 25 idiomas, es una delicia de la literatura contermporánea, no sólo por la narrativa, sino por los contrastes que la autora exhibe en la situación de los habitantes nigerianos y afroamericanos. Una historia que narra las “otras” historias, las de las mujeres de los pueblos, guetos y barrios en que se desenvuelven historias de amor, pasión, contradicciones y conflicto.

“La amortajada”, María Luisa Bombal 
(1938)
Se trata de una novela surrealista que refleja la condición de la mujer en una sociedad marcada por la desigualdad de género. María es una mujer que habla desde la muerte, hace un recuento de su vida pensando en aquello que no le ha permitido ser plena y feliz. La crítica es severa hacia aquellas mujeres que en un momento de su vida frenan para preguntarse si ese rol de mujeres es lo que quieren hacer con sus vidas: “había aprendido a refugiarse en una familia, en una pena, a combatir la angustia rodeándose de hijos, de quehaceres”.

“Estupor y temblores”, Amélie Nothomb 
(2004)
Narrada por la autora belga, es la historia que muchas mujeres del mundo atraviesan cuando debido a una situación cultural, su trabajo se degrada o se ve en riesgo sólo por su condición de mujeres. La autora pasó su infancia en Japón, por lo cual la historia está retratada en este entorno, desde donde se muestra la condición de una mujer orillada a trabajar en una empresa transnacional bajo situaciones de humillación, trabajos absurdos, órdenes y demás. Un relato crudo del mundo moderno en el que muchas mujeres sobreviven.

“Una habitación propia”, Virginia Wolf 
(1929)
Wolf se distinguió por ser pionera en el mundo de las letras. Su profesión de escritora fue forjada con dedicación y a contracorriente. Escribió bajo la preocupación de transformación de la vida a través del arte, la ambivalencia sexual, la guerra, la neurosis, entre otros. El texto “La habitación propia”, fue un referente por su análisis de la condición de la mujer que busca ser independiente y lograr sus propias búsquedas, darles cauce construyendo un espacio para ella misma. En el caso de ella como escritora: “una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas; y esto, como veis, deja sin resolver el gran problema de la verdadera naturaleza de la mujer y la verdadera naturaleza de la novela”.