Esta mujer cuida vacas pero no puede vender su leche ni carne. El motivo es increíble

Cuando se declaró un área de evacuación de unos 20 km tras el desastre nuclear de Fukushima-Daiichi hace 5 años, el Gobierno japonés ordenó que se sacrificara a todo el ganado de la zona. Sin embargo, muchos granjeros no pudieron matar a su ganado, al que consideraban "miembros de su familia". Desde ese momento, el destino de este ganado siguió un camino tortuoso.  
Antes del terremoto, había unas 300 granjas con unas 3.500 terneras y vacas en la zona posteriormente evacuada. El desastre mató a gran cantidad de ganado y dejó en muy malas condiciones al resto. 
Pero a pesar de las órdenes del Gobierno japonés, 10 hogares resistieron y se salvaron unas 500 vacas. Entre ellas, Mikiko Ikeda, de la granja Ikeda, pensó: "Nuestras vacas. ¿Por qué tienen que morir nuestras vacas?" Por supuesto no se les permite vender su carne o leche. Mantener a estos animales les cuesta trabajo y dinero, pero simplemente no quieren deshacerse de ellos.

Estas familias corren un riesgo exponiéndose a la radiación de la zona evacuada. Existen restricciones muy fuertes en esta zona. 

Tras tantas dificultades, los granjeros encontraron nuevo uso a su ganado. Hasta hace muy poco no había habido estudios acerca de los animales expuestos a radiación. En 2012 empezaron a controlar la sangre, orina y ADN de los animales. Según estos estudios, si a las vacas contaminadas se las alimenta con comida sin contaminar durante 3 meses, las sustancias radiactivas serán expulsadas del cuerpo.   

Los resultados de estos tests fueron recibidos con incomodidad por parte de la población. Muchos temían que esto supusiera que la leche y carne de Fukushima fuera vendida de nuevo. El Dr. Keiji Okada, catedrático de la Universidad de Iwate afirmó que los estudios fueron un paso en la dirección correcta. "Puede hacer que la gente vuelva a Fukushima y reconstruyan lo que perdieron tras el desastre". Sus resultados no tienen ningún objetivo oculto, dice este profesor. "Como científicos comprobamos lo que pasa o no pasa desde un punto de vista neutral". 


En este vídeo se muestra al ganado poco después del desastre. Son imágenes duras, así que se recomienda discreción. 


Estos pobres animales fueron criados para el consumo del ser humano y muchos tuvieron que morir por un accidente causado por humanos. Aunque los resultados de este estudio pueden ser útiles algún día, la investigación requiere mucho trabajo y dinero. Alimentar a las vacas que quedan cuesta unos 180$ al mes por cada vaca.  
Por favor, comparte esta historia sobre los peligros de la energía nuclear y el buen corazón de estos granjeros.